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24 de febrero de 2009

El rostro de la indignidad

Que la aventura cinegética del ya ex ministro Fernández Bermejo junto al juez Garzón fue inoportuna, casi nadie lo pone en duda. Que un miembro del Gobierno cace sin la preceptiva licencia, es un inadmisible descuido que debe comportar unas consecuencias. Que su situación al frente del ministerio de Justicia se estaba convirtiendo en insostenible, era un hecho incuestionable que ha culminado con la decisión más acertada. Pero que haya sido precisamente Federico Trillo el diputado del Partido Popular encargado de encabezar la cruzada contra el ministro de Justicia, es un hecho tan lamentable y bochornoso que sobrepasa lo esperpéntico.

Para las mentes más olvidadizas, recordar que Federico Trillo fue ministro de Defensa del gobierno de Aznar durante la legislatura 2000-2004, de tan infausto recuerdo. En su bagaje ministerial destacan la polémica generada por su mega bandera rojigüalda de obligado homenaje mensual desplegada en la plaza Colon de Madrid, su archiconocido y archiparodiado patinazo del "¡Viva Honduras!" proclamado ante las tropas de El Salvador, o la heroica reconquista del islote de Perejil, -pedrusco de indiscutible valor estratégico- donde las tropas de elite del Ejército español enviadas por Trillo “al alba y con tiempo duro de levante”, redujeron a la media docena de gendarmes marroquíes y su siniestro rebaño de cabras. Pero sin duda, la página más negra de la biografía política de Federico Trillo Figueroa, lo que le incapacita de por vida para dar lecciones de moralidad, el suceso que le inhabilita para proferir acusaciones de incompetencia y exigir dimisiones políticas, fue su desastrosa gestión del accidente del Yakolev-42, ocurrido en Turquía en mayo de 2003.

Escuchar hablar de incompetencia y de exigencia de responsabilidades a quién enviaba a los soldados españoles en aviones chatarra a las misiones en el extranjero, propició con sus prisas por la repatriación de los cadáveres el reparto indiscriminado de los restos mortales de los 62 soldados fallecidos y posteriormente tuvo la indecencia de cargar la responsabilidad del siniestro y las chapuceras identificaciones sobre las espaldas de sus subordinados, no es más que una burla democrática, una ofensa a la inteligencia colectiva y un ultraje hacia los familiares de las víctimas del accidente, quienes a día de hoy todavía exigen que el ex ministro de Defensa asuma alguna responsabilidad por la tragedia que costó la vida a 62 militares españoles. Esto es para “mear y no echar gota” como decía mi abuela o, en palabras del susodicho, “¡Manda huevos!”

Según refleja el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, “dimitir” significa “renunciar, hacer dejación de algo”. En el exclusivo Diccionario de la derecha española, cabría añadir “…eventualidad que, en cualquier situación o circunstancia, excluye a los responsables políticos del Partido Popular”. Y es que el doble rasero empleado por el PP para exigir depuración de responsabilidades, es de una desvergüenza tal, que si no fuera porque nos encontramos ante un partido que ha gobernado este país y pretende volver ha hacerlo, sería para morirse de risa.

Estamos más que acostumbrados a levantarnos cada mañana, a desayunar o cenar con las exigencias de dimisiones o ceses de algún ministro o ministra por parte de los líderes del Partido Popular. Aunque la efectividad de esta estrategia como táctica para desgastar al Gobierno -por repetitiva y cansina- es un tanto cuestionable, no deja de ser una maniobra legítima. Pero esta estratagema se torna inaceptable cuando estas exigencias proceden de alguien que hace años que debería estar alejado de la vida pública a consecuencia de la magnitud de sus errores.

La dimisión de Fernández Bermejo que, aunque ha podido cometer errores abandona su cargo ministerial con ejemplaridad democrática, vuelve a poner de manifiesto las dos formas antagónicas que el PP y el Partido Socialista tienen de entender la política y la responsabilidad contraída con los ciudadanos y las ciudadanas. Federico Trillo y Mariano Fernández Bermejo son las dos caras opuestas de lo que significa ostentar un cargo político. Una, la de Bermejo, la asunción de responsabilidades anteponiendo el interés de un proyecto común a sus ambiciones personales; otra, la de Trillo, representa la cara de la indignidad, la indecencia y la inmoralidad.

Está muy equivocado Mariano Rajoy si supone que la dimisión del ministro de Justicia es un triunfo para su formación. Con la renuncia de Bermejo, se ha evaporado la cortina de humo tras la que disimular la trama de escándalos que persigue al PP y amenaza el presunto liderazgo de Rajoy al frente de su partido.

Son las 23:36, las 22:36 en Canarias, y Rajoy sin dimitir.

Publicado por: Belén Meneses

23 de febrero de 2009

Serpientes de cascabel, reflexiones ante la Crisis


"En Lawrenceville un ayudante del sheriff desahució a un emigrante, éste se resistió, obligando al oficial a hacer uso de la fuerza. El hijo de once años del emigrante disparó contra el ayudante con un rifle calibre 22 y lo mató.

¡Serpientes de cascabel! No te arriesgues; si discuten, dispara primero. Si un chiquillo mata a un policía, ¿qué no harán los hombres? Lo que hay que hacer es ponerse más duro que ellos. Tratarlos sin contemplaciones. Tenerlos asustados.¿Y qué pasa si no se amedrentan? ¿Qué si plantan cara y disparan a su vez? Estos hombres han estado armados desde que eran niños. Un revólver es una extensión de ellos mismos. ¿Qué hacemos si no se amilanan? ¿Qué si en algún momento marchan como un ejército igual que los lombardos lo hicieron sobre Italia, los germanos sobre la Galia y los turcos en Bizancio? Aquellas también eran hordas mal armadas y ansiosas de territorio, y las legiones no pudieron detenerlas. Ni las matanzas ni el terror pusieron fin a su avance. ¿Cómo se puede asustar a un hombre que carga con el hambre de los vientres estragados de sus hijos además de la que siente en su propio estómago acalambrado? No se le puede atemorizar, porque este hombre ha conocido un miedo superior a cualquier otro".

John Steinbeck, "Las uvas de la ira"(traducción de Juan José Coy, en: Madrid, Cátedra, 2007)

El hombre tiene una gran lacra como especie. Siendo "inteligente" es el único ser que puede ver lo aparentemente inmutable del presente, sin poder centrarse en lo eternamente cambiante de lo evolutivo. Cualquier fiera vivirá aprovechándose de sus adaptaciones naturales, de las innovaciones (o mutaciones) que le ha brindado la Selección natural, con el afán de adaptarle mejor a su ecosistema; no tendrá mayor visión sobre el tiempo que aquélla que le faciliten sus genes. El hombre es algo más, cultura e incultura unidas en un binomio mortal, e inseparable. No podemos soñar con cambios si nuestra consciente existencia es pasajera. Desde los de CroMagnon hasta las hordas de marines norteamericanas, no tanto ha cambiado. ¡Monos armados, con veneno fatal y cascabeles en forma de políticas y viles propagandas!

Dicen que el buen maestro enseña a aprender de los errores, razón por la cual concluyo que Maese Tiempo es un Catedrático de pobre intelecto. El texto de Steinbeck (redactado en los fatídicos años 30 del pasado siglo) invoca a nuestro pasado histórico, a cómo los hambrientos siempre han luchado por su pan, con mayor intensidad si es bien sabido quién se lo quita. La era global es doncella de pocos secretos. Todo se sabe, o al menos, en parte.

Las crisis económicas son cíclicas, dicen los expertos, algo así como los “paradigmas científicos” de los que Thomas Kuhn hablara hace ya un tiempo. Los “giros copernicanos” siempre tienen desgracias en sus causas, razones por las que el ingenio humano se agudiza y persigue resultados mejores para la optimización, para los avances y el progreso. La Crisis, ya hablando en singular, seguro que reparará un mundo distinto, de ello no hay dudas.

En los últimos meses me ha llamado mucho la atención los grandes avances, que cuanto menos, han sido “anunciados”. Haré mención de algunos de ellos. La edición de “ElPaís” de 24 de noviembre de 2008 incorporaba una noticia de gran calado. Javier Sampedro, genial periodista y divulgador, nos presentaba un mineral, la peridotita, capaz de absorber dióxido de carbono (CO2) convirtiéndolo en cuarzo. Los estudios realizados por Peter Kelemen y Juerg Matter, de la Universidad de Columbia en Nueva York, han ido a dar fruto justo en tiempos de crisis. No por casualidad.

Más allá de lo útil o verídico del hallazgo, este tipo de anuncios no escasearán en los sucesivo. A la vez que la búsqueda de nuevos combustibles (al respecto, citar cómo se ha llegado a defender la piel seca de los cítricos como fuente de energía), la eliminación de externalidades contaminantes, o cuanto menos, de sus productos, es uno de los grandes objetivos de las grandes economías. Curiosamente, en el desierto de Omán (en la península Arábiga) es donde se han realizado estos experimentos, siendo la empresa petrolífera estatal ("Petroleum Development Oman") la primera que va a realizar pruebas con el mineral. Según se afirma, esta roca ígnea (volcánica) está asociada al olivino y se halla en cantidad tanto en las arenas de Arabia como en las costas de la antigua Yugoslavia.

El principal problema, o al menos uno de ellos, será conseguir “inyectar” grandes cantidades de dióxido de carbono en el manto terrestre, lugar donde se encuentra, mayormente, el preciado maná “anticontaminante”.

Y es que, precisamente hoy, otros nuevos avances se me han presentado en diferentes medios: los avances en inteligencia artificial, la investigación sobre la fusión nuclear o el famoso gran acelerador de partículas de Ginebra. En un nuevo artículo de Sampedro ("Ahora comienza la etapa de los descubrimientos científicos", “El País”, 10/9/08) se nos ilustra sobre cuán cierto es que, tras los grandes descubrimientos tecnológicos, se acerca el momento de dar un paso hacia los avances científicos.

El, ya citado, Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en inglés) se halla, actualmente, en reparación. El primer intento ha fallado, sin embargo, siguen intactas las expectativas puestas en él. La gran inversión, aparentemente, “sólo” tiene el objetivo de descubrir una partícula, el conocido como “bosón de Higgs”; sin perjuicio de que “esa partícula” sea capaz de demostrar el Big Bang y buena parte de los postulados de la ciencia moderna (a la vez que acabar, de una vez por todas, con los últimos vestigios de la ignorancia creacionista). Algunos científicos informan de los peligros ocultos de esta investigación. Según se afirma, existiría un riesgo “ínfimo” de que la máquina fuera capaz de crear un agujero negro que acabara con todos nosotros… idea un tanto esotérica, para mi ignorante conciencia.

Caerán las acciones, los bancos, quizás alguna que otra guerra y varios millones de niños desnutridos, pero la Ciencia, inhumanamente, continuará su camino. Sin conocer la moral, la justicia, o el “orden”, la Ciencia seguirá persiguiendo acabar con la Crisis de turno a base de la optimización de los beneficios virtud de nuevos medios y fuentes de recursos. ¿El hombre es un lobo para el resto? ¿O es un buitre, un cerdo… una serpiente de cascabel que sigue temiendo la rebelión de los hambrientos…?

Imagen:
1) "Wall Street Rag", by Scott Joplin sheet music cover from 1909.

Publicado por Javier Serrano
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El amigo Xavi Reinaldos


Aparecen en Rubí Noticies de 9 y 16 de enero dos comentarios de CiU a través de su portavoz el Sr. Reinaldos.


En el primero valora, naturalmente de forma negativa, el reparto que el Gobierno Municipal ha hecho de los fondos estatales para inversiones locales que el Gobierno Central del PSOE ha enviado a Rubí (12,5 millones de euros). Dice que sólo se harán pequeños proyectos con una –para el- clara discriminación territorial. Sr. Reinaldos ¡naturalmente que los proyectos deben ser pequeños para que el dinero alcance a los más objetivos posibles!, o ¿es que ustedes –los chicos de CiU- hubiesen hecho para cruzar la riera el Golden Gate de San Francisco o el Tower Bridge de Londres?


En el segundo y para rizar el rizo remarca la “mala gestión municipal” durante todo el 2008. Fíjense que critica el presupuesto; el retraso en las obras públicas; la selección de residuos; la Ley de barrios y el funcionamiento del IMCO. No hace mención alguna a temas como educación, sanidad, servicios sociales y tercera edad, quiere esto decir que, o bien que los temas importantes marchan de forma altamente satisfactoria o bien que el Sr. Reinaldos pasa absolutamente de ellos y se concentra en los que mueven dinero (obras públicas, etc.) o en los que se pueden rentabilizar de forma política (IMCO).


Querido Sr. Reinaldos, dicen que para muestra un botón: ¿Se acuerda cuando era usted regidor de medio ambiente? Inicio usted una campaña publicitaria en la cual reducía en un 10% la tasa de basuras, que en una familia media era de unos 80 € , si justificaban 10 ó 15 viajes durante el año a la dexalleria. 10 ó 15 viajes a poco lejos que uno viva cuestan no menos de un euro por viaje amén del aumento del tráfico rodado y su correspondiente contaminación y todo eso ¡¡para ahorrarse 8 euros!! Si no se acuerda usted de esto, no se preocupe, buscaremos en los archivos del IMMA y se lo mostraré en este mismo blog.


Y, ahora, para terminar se une a toda la oposición para criticar la reforma de la plaza del Dr. Guardiet, ¡que tendrá esa plaza que le une a fuerzas políticas tan opuestas a las suyas! ¿tan malo es querer recuperar un espacio totalmente inservible en el corazón de la ciudad? Espero que los vecinos del centro le pasen factura por tal desatino.


Publicado por José Segura



22 de febrero de 2009

Los dineros del fútbol


En los medios de comunicación de estos últimos días he podido leer u oír en prensa y radio tres noticias que, si bien no me sorprenden demasiado con lo que está ocurriendo, sí que después me llenan de una indignación y de un cabreo que de tener al responsable al alcance de la mano no está uno seguro de su reacción.

Se tratada de: BCo. de Santander anuncia que está dispuesto a conceder un crédito de 70 millones de euros al Real Madrid para la adquisición de Cristiano Ronaldo, asimismo La Caixa concederá otro crédito al Barça de unos 30 millones para dotar de liquidez a su tesorería hasta que este club cobre unos atrasos con el tema de las retransmisiones por TV. Paralelamente una emisora de radio informa de que los clubs grandes de primera división adeudan a la Hacienda Pública 697 millones de euros en concepto de impuestos no satisfechos.

¿Cómo es posible que esto ocurra? Fíjense en el doble tratamiento, por una parte para estas entidades financieras a estos dos clubs. Gozan de unos privilegios que no tienen -en absoluto- los mileuristas a pesar de que el Gobierno, del dinero de estos últimos, ha inyectado fuertes cantidades en el sistema financiero. Y por otra que la Hacienda Pública (Hacienda somos todos) permita que clubes importantes hagan caso omiso a la obligación de cotizar al eradio, sin que les pase nada.

No cabe a estas alturas considerar que el fútbol profesional, por ser un fenómeno de masas, deba tener un tratamiento mercantil, laboral y fiscal distinto. A mí, como aficionado al fútbol, me trae totalmente sin cuidado que el club, cualquiera de ellos, si por pagar los impuestos correspondientes no le queda liquidez para fichar a sujetos por más de 7 ú 8 millones de euros al año, pues la cosa está bien clara, ¡qué no lo fiche!, y si al no ficharlo no puede mantener la categoría y desciende o desaparece, pues ¡qué le vamos ha hacer! Mucho peor son los ERE's, los despidos y similares.

Y como mensaje a quien esto lea. No confundir el deporte con el mercantilismo, si le gusta a usted el fútbol hágase aficionado del equipo de barrio (en el caso de Rubí, de la A.E Rubí, el Olímpico de Can Fatjó, el 25 de septiembre y otros que pueda haber). No verá a Messi ni a Raúl,pero disfrutará de la entrega de deportistas de verdad y no de individuos (que teniendo muchos de ellos escasas "luces"), gozan de sueldos y fichas que da vergüenza hasta leerlas.


Publicado por José Segura

21 de febrero de 2009

Telebasura: ¿dónde están los límites?


El tratamiento mediático del asesinato en 1992 de las niñas de Alcàsser, reveló el negocio que supone el morbo para las audiencias de las cadenas de televisión. La retrasmisión minuto a minuto de los pormenores del caso el mismo día que fueron hallados los cadáveres de las tres niñas asesinadas, supuso la aparición de un nuevo espacio televisivo, cuya práctica principal consistía en hurgar sin escrúpulos en el sufrimiento ajeno. La periodista de Antena 3, Nieves Herrero, convirtió la localidad de Alcàsser en un improvisado plató, desde donde se emitió un programa especial que transformó la tragedia vivida por el pueblo en un circo mediático, donde el dolor de los familiares de las víctimas se convirtió en un espectáculo público retransmitido en directo a toda España.

Después del repugnante seguimiento que algunos medios hicieron del caso Alcàsser, el Instituto de Radio y Televisión y otras entidades como el Instituto de la Mujer, elaboraron códigos deontológicos para evitar que la explotación del sufrimiento ajeno se convirtiera en mercancía destinada a elevar los índices de audiencia de las televisiones. Pero a juzgar por el lamentable espectáculo al que estamos asistiendo con el tratamiento informativo de la desaparición y asesinato de la joven Marta del Castillo, estos códigos de buenas intenciones que entonces sirvieron para remover algunas conciencias, han sido ignorados y denostados por unos presuntos profesionales de la información.

Prácticamente todas las cadenas de televisión, especialmente Telecinco que ha encontrado en el asesinato de Marta un filón para detener la caída en picado de su audiencia, han reciclado a sus presentadores estrellas en cuervos carroñeros, a la caza y captura de amigos y conocidos de la víctima o de su presunto asesino, quién por cierto fue juzgado y condenado en cada uno de los realities televisivos mucho antes de que se confesara autor del crimen, sin el menor signo de rigor profesional y desentendiéndose por completo de la presunción de inocencia.

En su ilimitada falta de escrúpulos para lucrarse con la tragedia humana, estos excelentes profesionales de la telebasura, además de hacer desfilar por sus programas a menores de edad, cuya posible vulneración de sus derechos está siendo investigada por la fiscalía de Sevilla y el defensor del Menor de Andalucía, han cruzado todas las líneas de la decencia, aprovechándose del sufrimiento de unos padres que se han visto arrastrados por una vorágine de realities, entrevistas y ruedas de prensa, contribuyendo sin pretenderlo a alimentar la morbosa curiosidad de la audiencia y a engrosar los beneficios de algunas cadenas de televisión, que han llegado a retransmitir en directo los primeros momentos de la búsqueda del cadáver de Marta. Asentados con sus cámaras en el cauce del río Guadalquivir donde las fuerzas de seguridad y el Ejército buscan el cuerpo de la joven sevillana, los buitres del periodismo más rastrero esperan poder emitir en directo el momento en que el cadáver de la joven sea localizado y extraído del río.

Y mientras el asesinato de Marta del Castillo ocupaba portadas de diarios, abría todos los telediarios y protagonizaba tertulias radiofónicas, una pequeña reseña en algún periódico informaba de la aparición del cadáver de una mujer, de unos veinte años, en la localidad catalana de Roses. Al día siguiente, un diario gratuito publicaba una escueta referencia indicando que el anónimo cuerpo pertenecía, casi con toda seguridad, a una prostituta del Este. Una mujer joven que también tendría padres, amigos y toda una vida por delante truncada prematuramente. Pero su muerte no cumple los parámetros exigidos para pujar en las parrillas televisivas. Probablemente nunca sabremos si la muerte de la joven anónima fue consecuencia de un accidente, si se quitó la vida o si fue víctima de un asesinato tan deleznable como el de Marta del Castillo. Su caso no tiene el suficiente tirón mediático ni cuenta con el índice de morbo exigido para despertar el interés de la audiencia. Tal vez, ni siquiera merezca una reflexión sobre el poder y la influencia de la televisión en nuestra sociedad y en nuestras conductas.

El asesinato de Marta del Castillo ha sido un crimen execrable que ha conmocionado a toda la sociedad; ahora es tiempo de la justicia a la que exigimos que todo el peso de la ley caiga sobre los culpables, cuando así sean declarados por un tribunal. Pero cuidado con caer en la demagogia y alentar al populismo, elementos que si se mezclan y agitan de manera irresponsable pueden formar un cóctel explosivo de consecuencias imprevisibles. Es muy fácil dejarse llevar por la rabia y la indignación ante el inexplicable y cruel asesinato de una joven de 17 años y el sufrimiento causado a su familia. Pero se empieza con manifestaciones reclamando la reclusión perpetua y se acaba pidiendo la restauración de la pena de muerte. No olvidemos que el objetivo del sistema penitenciario en nuestro país es la rehabilitación y la reinserción, y así debe ser por el bien de toda la sociedad. La venganza no puede volver a convertirse nunca más en nuestro país en una política de Estado.

Publicado por: Belén Meneses

13 de febrero de 2009

Sobre lo divino y lo humano


Eluana no quiso esperar. Apenas tres días después de aplicarse la sentencia del Tribunal Supremo italiano que autorizó suspender la nutrición e hidratación artificial que mantuvo su cuerpo aferrado a una cama contra su voluntad y la de su familia durante 6.332 días, a Eluana se le paró el corazón. En esta ocasión, las artimañas del primer ministro italiano para alterar la ley a su voluntad, han sido frustradas.

Aunque Eluana dejó de respirar hace apenas una semana, la vida de la joven italiana se detuvo hace 17 años, cuando un trágico accidente truncó sus sueños, interrumpió sus proyectos y borró para siempre su sonrisa. El 18 de enero de 1992 Eluana dejó de hablar, de moverse, de pensar, de ver, de oír, de sonreír, de sentir, de querer… La vida le abandonó aquella fría noche de invierno porque para vivir, además de estar hay que ser y, fatídicamente, Eluana estaba pero ya no era.

Pero más allá del caso Eluana, de la perseverancia de un padre para hacer cumplir la voluntad de su hija de no prolongar artificialmente su vida, o de las arteras maniobras de Berslusconi para eludir la legalidad, el debate que debemos afrontar alberga un trasfondo mucho más trascendente y profundo. Lo verdaderamente relevante de esta cuestión, está en dónde establecemos los límites de la injerencia en los asuntos civiles por parte de una confesión religiosa. Las leyes son normas de obligado cumplimiento, dispuestas por los hombres para regular la convivencia de todas las personas. Los mandatos, las ceremonias y los ritos religiosos, son preceptos que sólo atañen a los devotos que profesan esa fe.

La Iglesia católica hace más de 2000 años que viene pretendiendo imponer sus verdades absolutas a toda la humanidad. A través de un guía espiritual infalible (y no me refiero a José María Aznar) que es designado a dedo por un espíritu incorpóreo, no han cejado en su empeño de imponer a toda la humanidad su verdad absoluta, fundamentada en la existencia incuestionable de un ente invisible con poder infinito y sobrenatural, que controla nuestras vidas y es dueño del destino de la humanidad entera.

Es muy respetable que los mandatarios de cualquier confesión religiosa traten de persuadir de la autenticidad de su fe al mayor número de personas y aspiren a llenar sus templos de incondicionales y conversos, pero los métodos empleados para catequizar a todos los habitantes del planeta desde que la religión católica fue proclamada como la única y verdadera, han sembrado el mundo durante siglos de sufrimiento, destrucción y muerte.

Además del adoctrinamiento sustentado en el miedo a los terribles sufrimientos que padeceremos los impíos cuando abandonemos el mundo de los vivos, las masacres, los expolios, las intrigas, la caza de brujas y los exterminios de pueblos enteros, han sido fórmulas adoptadas por la Iglesia católica para expandir su credo, a lo largo de la historia.

No olvidemos que en nuestro país, hasta no hace demasiados años, los principios morales, la educación, las reglas de comportamiento, las costumbres y las normas del decoro eran dictados desde los púlpitos. Los curas de la España franquista tenían la potestad de inmiscuirse en la intimidad de las alcobas y un escote demasiado pronunciado o una falda unos centímetros por encima de lo que marcaba el confesor, podía condenar a una mujer al fuego eterno después de muerta o al infierno en vida de la maledicencia, las murmuraciones y las insidias. Siempre me ha fascinado ese desmedido interés de dios por los asuntos de la carne y su obsesión por como vivimos los mortales nuestra sexualidad, que le atribuyen sus representantes en la tierra.

Quiero dejar claro que nada más lejos de mi intención que ofender o despreciar a la confesión católica o a los millones de personas que profesan esa religión, a quienes declaro mi máximo respeto. El cristianismo me parece una de las doctrinas más respetable e incluso comparto algunos de los valores del pensamiento cristiano. Siento una profunda admiración y respeto por todos los hombres y mujeres que, movidos por sus creencias religiosas, dedican su vida a los olvidados, los marginados y los oprimidos de este mundo, de una forma enteramente entregada y altruista. Me parece encomiable la labor de todas las asociaciones religiosas dedicadas a la labor social. Considero dignos de admiración a esos sacerdotes de pueblos y barrios humildes que encauzan su compromiso con la fe católica hacia los más desfavorecidos, y se implican en la vida y los problemas de sus vecinos, alejándose del boato y la fastuosidad de que hacen alarde las máximas autoridades eclesiásticas. Mi reprobación es a esa otra Iglesia que, mientras se arroga la autoridad moral de dar lecciones de honestidad, de compasión, de decencia y de humanidad, bendice a dictadores, santifica a torturadores, favorece la propagación del SIDA, pone trabas a la investigación genética que ayuda a salvar vidas, tolera la pederastia, discrimina a los homosexuales y excluye a la mujer. Esa Iglesia que pretende ignorar que las leyes civiles se dirimen en los parlamentos y las leyes de Dios en los despachos de los dirigentes eclesiásticos. A esa Iglesia que no termina de acepar que, mientras la Constitución debe ser acatada y obedecida por todos, el catecismo sólo obliga a los católicos.

Publicado por: Belén Meneses